Se aferró a lo más profundo de un suspiro, cerró los ojos con la esperanza que al abrirlos todo siguiera como antes pero la hostil realidad se le vino encima como un muro de pleno dolor.
Él se había ido y ella, lloraba sola en la dársena 3 de la estación, le venía una vida nueva por delante, pero para uno, ya no eran dos.
Recuerda triste las palabras de su adiós, un te quiero un abrazo y un cuídate por favor.
todas las noches vuelve a abrir el terrible cajón del recuerdo, un par de cartas, alguna que otra foto y sobre todo su olor, ese olor que se le metía tan dentro que le impedía seguir respirando nada más que no fuera aquella anhelante y dulce fragancia.
Y a sí día tras día humedecía un poco más el colchón y un poco más su propio corazón, agarrada a la almohada cada noche soñaba con un día mejor...

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