_
Tenía miedo de gritar, que hoy, más que nada, necesitaba una boca que la contara historias de princesas y dragones, una mano que la acariciara como se caricia el algodón, un pecho donde refugiarse del frío y unos labios que la hablaran de amor, unas piernas largas para echar a correr cuando se cansada de andar y unas alas blancas que la invitaran a volar, unos oídos que la quisieran escuchar, un beso que la hiciera callar...
Hoy, tenía miedo de G R I T A R, que más que nada, necesitaba un abrazo, necesitaba sentirse especial, no solo una ficha más de esta, a veces absurda, sociedad.
Este finde podemos pegar un grito que se oiga en León, si hace falta :)
ResponderEliminar