Y echar a correr, correr sin parar, mientras que los copos se te posan sin cesar, sentir el frío del invierno invadiendo tu cuerpo, sentir el aire en tu cara como si el tiempo volara, y seguir corriendo, correr sin parar, hasta que su sonrisa te haga tropezar.
y darle un abrazo y que te haga darte cuenta, de que la espera no fue en vano.

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