
Un puñal de acero recorrió su corazón, rasgando hasta el mas débil sentimiento, se desangró.
Quedó tirada en el andén, como cada viernes, en la estación
Miraba nerviosa las manillas de su reloj, pasaba el tiempo pero no menguaba su dolor.
Recitaba versos de un gran escritor, "que largo es el olvido, y que corto fue el amor"
WOW.
ResponderEliminarSencillamente sin palabras.