domingo, 26 de septiembre de 2010

un día más

Se despertó con el tic tac del reloj, cada movimiento de la aguja se le iba clavando poco a poco en su frágil corazón, consiguió abrir sus ojos y entre varios pestañeos dolorosos una lágrima se balanceó por su lagrimal hasta mojar la almohada, se quedó mirando al techo oscuro de su nueva habitación, empezaba una nueva vida, para uno, ya no eran dos.
Se le nublaban las pupilas al recordar la pasada noche, tanto dolor en tan poco tiempo era demasiado desafío para su inestable autoestima, estaba rota, hecha pedacitos, pero no era capaz ni de llorar, se había convertido en una figura etérea, sin rostro, sin ilusión.
Consiguió abrir la ventana, dejando que cada rayo de sol acariciara su piel, entonces un escalofrío recorrió cada terminación nerviosa de cuerpo, suspiró, y sin querer, dibujó en el cristal un corazón. Se llevó sus manos temblorosas a su demacrada cara, sintiendo con la yema de sus dedos cada surco de cada lágrima, sus pupilas se nublaron de nuevo y lloró.      
Se sentó frente a su ordenador, y al abrirlo sus manos comenzaron a titubear, no sabían que decir, no podían escribir, pero una ráfaga de viento chocó contra su cara como una ola al romper en el mar, se armó de valentía y comenzó su historia.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Un amanecer

Sonó el despertador y así comenzó una nueva etapa de su vida, no sabía cómo se iban a dar las cosas pero por el momento todo pintaba bien… Estaba dispuesta a cambiar no quería volver a ser la chica que todo el mundo deseaba que fuera, iba a pensar en ella, a seguir lo que su pequeño corazón le decía, ese corazón que después de tanto tiempo estaba volviendo a latir.

Había sido una noche muy larga apenas había dormido un par de horas y no sabía muy bien porque, podrían ser tantas cosas que ni siquiera se paró a pensarlas, ya era la hora y tenía que salir de casa. En el camino hacia la universidad vió algo que jamás había visto en su ciudad, ya que con tanto edificio era imposible, vió un tímido amanecer en su ciudad de toda la vida después de años y años viviendo en ella, y lo único que pensó fue en él, en que ojala estuviera a su lado en ese mismo momento, viendo la cosa más maravillosa del mundo a su lado, JUNTOS.



Estaba amaneciendo igual que en su corazón…

sábado, 11 de septiembre de 2010

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Entonces se sintió estúpida, cuando en su interior apareció esa extraña sensación, no sabía porque lloraba, tampoco sabía porqué a la vez sonreía, apagó el teléfono con temor, no quería oír su voz, al dejar caer su cabeza contra el sillón, fue una guerra interior lo que estalló, todavía no había amor, pero en ese momento lo que reinaba era el temor, temor al dolor, a volver a pasar todo aquello que una vez la partió en dos.

Estúpida por desarmarse con una tonta canción pensó, pero se compadeció, no era una canción, era cada pedacito de recuerdo que en ella se escondía, cada palabra que envenenaba su cabeza haciéndola volver a un pasado muy cercando, un pasado gris, un pasado oscuro, al que sin ninguna duda, no quería
regresar JAMÁS

Fue entonces cuando le gritó a su corazón un : ¡Déjame en paz! por favor...


...estaba ya cansada de ver a sus ojos llorar

viernes, 10 de septiembre de 2010

Miedo

Con cada palabra que él decía un escalofrío recorría todo mi cuerpo, sentía sus manos tocando cada parte de mi cuerpo, de mi cara y un deseo interno iba creciendo en mi interior... Deseo que se mezclaba con miedo, miedo a volver a sufrir.




No me sueltes nunca!