Entonces se sintió estúpida, cuando en su interior apareció esa extraña sensación, no sabía porque lloraba, tampoco sabía porqué a la vez sonreía, apagó el teléfono con temor, no quería oír su voz, al dejar caer su cabeza contra el sillón, fue una guerra interior lo que estalló, todavía no había amor, pero en ese momento lo que reinaba era el temor, temor al dolor, a volver a pasar todo aquello que una vez la partió en dos.
Estúpida por desarmarse con una tonta canción pensó, pero se compadeció, no era una canción, era cada pedacito de recuerdo que en ella se escondía, cada palabra que envenenaba su cabeza haciéndola volver a un pasado muy cercando, un pasado gris, un pasado oscuro, al que sin ninguna duda, no quería
regresar JAMÁS.
Fue entonces cuando le gritó a su corazón un : ¡Déjame en paz! por favor...
...estaba ya cansada de ver a sus ojos llorar

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