Una habitación, casi cuadrada con una irregularidad que la hacía perfecta, repleta de cosas, recuerdos, fotos. Ella, sentada delante de su escritorio como cada tarde y cada noche antes de acostarse, sólo que ese día eran las 3 de la madrugada. Sabía que algo iba mal, lo sentía, se estaba mintiendo a sí misma y había llegado al punto que no podía ni siquiera conciliar el sueño. El terremoto de sentimientos se situaba en el grado más alto de su escala, tenía que tomar una decisión y la tenía que tomar YA, sino todo su interior iba acabar siendo una zona catastrófica imposible de recuperar.
Había pasado por cosas peores, pero esta no sabía por qué era especial, mucho más especial que las anteriores experiencias amorosas. En el fondo sí que lo sabía, ella y el mundo entero, al cual le había gritado lo feliz que era en su momento, lo sabían y por eso tenía que coger el toro por los cuernos y por una vez en su vida pensar en ella y ser VALIENTE.
Por eso estaba sentada delante de su portátil, dispuesta a salir adelante, y claro está, sin mirar atrás para que ningún pequeño resquicio de cualquier sentimiento vivido pudiera volver a entrar en su corazón, al igual de rápido que lo había hecho un par de meses antes. Pero ya sabemos todos que esto no es fácil ni para ella, ni para nadie y por eso os seguiré contando esta pequeña lucha tan grande y poderosa para nosotros, los seres que sentimos el amor como lo que es, algo MARAVILLOSO.

nunca dejes que ese sentimiento tan MARAVILLOSO te rompa, porque esa no es su función, y si no hace, cariño, eso NO es amor
ResponderEliminarte quiero y lo sabes.
Lo he vuelto a leer porque es increible =)
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