en un último intento alzó la mirada al cielo, y susurrando pidió al dueño del tiempo, que lo detuviera para ella, para ellos, su corazón, no podía seguir latiendo.
sábado, 29 de enero de 2011
si me vuelves a echar, será de menos.
Amor, ternura, dulzura, sonrisas livianas, en su boca guardadas a expensas de una llamada para ser de nuevo, liberadas. Pero su voz fue perdiendo fuerza, ya no podía con tanto dolor, se le iba clavando tan dentro que no conseguía paliar ese latido feroz, se aferró a lo más hondo de su austero corazón, pero allí ya no encontró nada, ningún resquicio que la hiciera seguir avanzando por aquel camino pedregoso llamado desesperación, Su voz, de repente, se quebró, como se rompe un cielo gris antes de estallar la más voraz tormenta, llevándose por delante su débil existencia, sus párpados cayeron desolados, su corazón, murió hecho pedazos, rompió en llanto y se dio cuenta de que ya era demasiado tarde, ya no había nada que la invitara a seguir jugando, no solo había perdido la partida, sino que lo había perdido todo en esta, a veces desagradecida, vida.
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