lunes, 28 de junio de 2010


Un puñal de acero recorrió su corazón, rasgando hasta el mas débil sentimiento, se desangró.
Quedó tirada en el andén, como cada viernes, en la estación
Miraba nerviosa las manillas de su reloj, pasaba el tiempo pero no menguaba su dolor.
Recitaba versos de un gran escritor, "que largo es el olvido, y que corto fue el amor"

jueves, 24 de junio de 2010

Un deseo más


Sintió su mano enredándose en su pelo, ella inmóvil miró al cielo, y nerviosa vio como esos labios extranjeros se acercaban a su boca, no respondió, cerró los ojos, y notó el calor de su aliento, entonces en su mente apareció otra imagen, otras manos, otros ojos...

Con una dulce suavidad le apartó y con voz firme y baja recitó-no son tus labios los que debo besar- en ese momento echó a correr, tan rápido como le permitieran sus pequeños pies, y en su cabeza un huracán de recuerdos revolvió hasta el mas hondo sentimiento, manos entrelazadas, miradas interminables, sonrisas impecables.

Era la noche mas corta del año, y sin embargo era el dolor mas amargo, gente riendo, cantando, SOÑANDO, y ella, en plena batalla, quería huir, escapar, echar a volar, que jamás nadie la pudiera alcanzar, sobre todo... ella quería olvidar.

Cuando cada terminación nerviosa de su cuerpo la alertó de que no podía seguir corriendo, entonces paró, perdida, entre la multitud de una ciudad amiga, pero en ese momento, totalmente desconocida y con la nariz enrojecida y la mirada perdida una lágrima recorrió su mejilla, y con ella estalló un mar que pronto nubló cada pensamiento.

En un último intento desesperado, sacó del bolso un papel y un mechero, y con la sangre de sus dedos escribió un último deseo, lo quemó mirando al cielo.


domingo, 18 de abril de 2010

Felices 18!

Muchisimas felicidades cariño!

Solo puedo decirte que

TE QUIERO!


miércoles, 10 de febrero de 2010

Miró por la ventanilla del tren por sexta vez en un minuto, no aparecía y el tiempo de despedirse se agotaba. El motor del Atlantis con destino a Roma empezó a funcionar mientras que sus nervios empezaban a aflorar, el humo salía al igual que las lágrimas caían por sus rosadas mejillas. Se cerraron las puertas y allí se quedo con la mano apoyada en el cristal.

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No voy a llegar, pensaba mientras zigzagueaba con su moto entre el rebaño de coches. No se había planteado un atasco de tal magnitud a esas horas de la mañana, y menos aun se le había pasado por la cabeza la opción de no poder despedirse de ella. Por fin se bajo de la moto y empezó a correr sin importarle otra cosa que no fuera ella.

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De repente sus miradas se encontraron, mil imágenes volvieron a su mente, esa primera mirada, la amistad que comenzaron, el primer beso y todos los demás, todas las risas, sus pequeñas bromas y todos los momentos juntos. ¿Y ahora? pensó ella, un año sin verse es mucho tiempo, una carta a la semana no será suficiente para que la llama que encendieron juntos siga viva y con la misma intensidad que ahora. El tren comenzó su camino, ese camino que ella no sabe el cambio que producirá en su vida.

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Mierda no lo he conseguido pensó con rabia, las puertas estaban cerradas pero entonces la vio, con la mano apoyada en el cristal esperando a alguien, a él. Su mirada se encontró con la suya y la realidad le abrumó, le derrumbó, estaría un año sin volver a verla, sin sentir sus manos recorrer su cuerpo y sobre todo sin bañarse cada día en sus ojos azul mar.


...

sábado, 16 de enero de 2010

Las niñas quieren un palacio de cuento,
ser una princesa del viento.
Poder salir bailar y reír
sin tener un huevo que freír.
Encontrar un príncipe azul,
que las pague toda la ropa del baúl.





¿Donde esta el amor, en que momento se perdió?

viernes, 15 de enero de 2010

Se aferró a lo más profundo de un suspiro, cerró los ojos con la esperanza que al abrirlos todo siguiera como antes pero la hostil realidad se le vino encima como un muro de pleno dolor.
Él se había ido y ella, lloraba sola en la dársena 3 de la estación, le venía una vida nueva por delante, pero para uno, ya no eran dos.
Recuerda triste las palabras de su adiós, un te quiero un abrazo y un cuídate por favor.
todas las noches vuelve a abrir el terrible cajón del recuerdo, un par de cartas, alguna que otra foto y sobre todo su olor, ese olor que se le metía tan dentro que le impedía seguir respirando nada más que no fuera aquella anhelante y dulce fragancia.
Y a sí día tras día humedecía un poco más el colchón y un poco más su propio corazón, agarrada a la almohada cada noche soñaba con un día mejor...


Entre Lineas

  • Gritaré a la luna que guarde mi sombra con la suya
  • Pediré al fuego que queme los jirones de mi piel
  • que sea tan dulce como la miel
  • Miraré al cielo buscando estrellas
  • que mis pasos persigan su luz tan bella
  • a cambio mi alma a las tinieblas
  • como la incoherencia cuando sueñas !